Celler Credo de Recaredo

Recaredo es una de las grandes bodegas del Penedès, de eso no hay ninguna duda. Hoy queremos hablaros de su apuesta más fuerte por y para el Penedès, Celler Credo.

Celler Credo es un proyecto muy creativo enfocado en vinos blancos y quieren que se les asocie justamente a eso, a vinos blancos y su universo. Centrados en la Xarel·lo, elaboran todas sus variedades y experimentan con ella. Bodega flexible y en ebullición, antagonista de Recaredo, cuya linea está muy definida. Son dos ideas y pasiones sobre el vino que se retroalimentan: toda la experiencia con los viñedos y la elaboración de Recaredo se traspasa a Credo. Con este bagaje no es nada sorprendente que sean uno de las ideas más carismáticas y brillantes del panorama nacional, y en especial del Penedès.

Celler Credo nace en 2010, en un momento de crisis en el que las preguntas estaban a la orden del día. En un momento de incertidumbre florecen las dudas y después de unos años de discreta andadura, las mentes pensantes y creadoras de Celler Credo se reunieron para decidir cómo iba a ser esta nueva línea de vinos tranquilos. Con un plan estratégico en las manos, se lanzaron a descubrir y cooperar con sus viñadores favoritos en la zona. En 2019 su producción fue de 30.000 botellas y con sus recientes altas puntuaciones de Parker estamos ante un nuevo fenómeno que ha venido para quedarse.

Solo elaboran con Xarel·lo y lo hacen con todas las posibles variaciones: maceraciones largas, cortas, con trabajo sobre lías, sin crianza…pero lo más atractivo de Credo, incluso más que sus increíbles elaboraciones son su voluntad de poner otra vez en el mapa al Penedès y su apuesta por la economía circular. Os contamos más:

Celler Credo, biodiversidad y recuperación socio-económica en el Penedès

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Tanto Credo como Recaredo aman, con mayúsculas, la tierra que les da la vida y el sentido. Por eso, se preguntan qué pueden hacer para mejorar la situación, tanto desde el punto de vista socio-económico de la región como para recuperar su paisaje e idiosincrasia. Para no perder los preciosos paisajes y viñedos del Penedès y evitar que los agricultores vendan sus tierras y dejen de dedicarse al vino, optaron por pagar mucho más por las uvas. Esta es la primera y más directa fórmula para dignificar el trabajo de los viticultores y revalorizar la tierra, y con ella su paisaje.

A parte de esta iniciativa, que ya está dando sus frutos, Celler Credo ofrece una linea de vinos blancos que forman parte de un proyecto de recuperación de la biodiversidad en el Penedès. Por ejemplo, Ratpenat intenta aumentar la población de murciélagos, tristemente mermada en los últimos tiempos. Les ofrecen «casitas» para alojarse y realizan recuento y seguimiento de su población. ¿Y por qué los murciélagos? Por su capacidad de terminar con la Alovesia Voltrona, mariposa nocturna que perfora las uvas y también porque los murciélagos son muy sensibles al deterioro medioambiental. Su recuperación es un muy buen indicador del estado de la naturaleza en la zona.

Lo mismo sucede con las mariposas, que también cuentan con un proyecto de recuperación de la biodiversidad en el Penedès, Volaina. Junto al Institut de Recerca Ambiental de Granollers han elaborado un proyecto de recuento de mariposas en distintos climats, uno de ellos explotado con agricultura ecológica y otro no. Las mariposas son extremadamente sensibles al cambio climático, y con este recuento quieren evidenciar las ventajas de cultivar en ecológico.

Economía circular en Celler Credo

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Por supuesto en Celler Credo están más que preocupados por la situación actual y apuestan fuertemente por la economía circular. Malbaratar recursos no está en su forma de ser y por eso reciclan todo, reutilizando los subproductos de la viña, con los que hacen infusiones e incluso aceite, dando vida y cuidando los olivos centenarios que están en sus terrenos.

Para no tirar el vino que no alcanza los altos estándares de calidad de Recaredo y Celler Credo (mosto flor), han ideado varias formas de darles salida, como por ejemplo, vendiéndolo en formato de ‘Bag in Box’ o a granel, a la antigua usanza, e incluso se han animado, con la ayuda de algunos restaurantes, a resucitar la vieja costumbre de poner una jarrita de vino en las mesas, vino de la casa, que en su caso puede ser todo el que no es mosto flor. ¡Todo sea por no malgastar!

Aplaudimos todas estas iniciativas y nos encantará saber que más de los grandes las están implantado o pensando implantar.

 

 

 

 

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